Nuestros primeros 50 años

Quienes sómos y nuestra misión:

Casa Cristo Redentor abrió sus puertas como Casa de Retiro el 4 de mayo de 1967. El P. Roberto Feeley, entonces Superior de los misioneros redentoristas, compró el Rancho Hotel de Jagüeyes con el propósito de establecer un Centro de Formación Humana y Espiritual. Fue una iniciativa audaz, y se hizo con los pocos recursos de la entonces Vice Provincia de San Juan.

Casa Cristo comenzó a funcionar dando Cursillos de Cristiandad dos veces al mes para la diócesis de Caguas. También ofrecía retiros para jóvenes, adultos y para los miembros de los movimientos apostólicos y asociaciones religiosas.  Fue un comenzar lento. Durante los primeros 37 años Casa Cristo Redentor pudo operar gracias a la subvención que la Provincia Redentorista de San Juan ofrecía mensualmente. Esta subvención fue una excelente inversión en el bienestar espiritual de la Iglesia local. Lo que hemos invertido en la gente que acudía a nosotros ya Dios nos lo recompensó con creces.

El P. Tomás Travers, quien trabajó varios años en Casa Cristo Redentor, citando Lucas 4, 18-19, definió la misión de este CASA como una de liberación, de sanación y de proclamación de la Buena Nueva a los pobres. Al igual que nuestro Padre fundador, Alfonso, también hoy Casa Cristo Redentor se esfuerza por responder a las necesidades de los más pobres y abandonados. Son muchos los que se acercan a Casa Cristo heridos, vacíos y con cargas insoportables. Aquí en medio del silencio, la naturaleza, la acogida y la palabra liberadora, la vida de los jóvenes y adultos que llegan hasta nosotros se transforma.

Es nuestra convicción que los retiros que ofrecemos en nuestra CASA son medios eficaces de liberación en la medida que nuestro enfoque sea más personalizado. Nuestros grupos son pequeños porque de esta manera podemos acompañar a nuestros destinatarios mejor a través de conferencias, dinámicas, diálogos y  celebraciones de sanación.

El método que utilizamos es una combinación de la espiritualidad y la psicología. La persona es una combinación de su dimensión humana y su dimensión espiritual. Creemos que no podemos obviar ninguna de estas dos dimensiones. También le damos mucha importancia a la reconciliación y a la eucaristía. Es nuestra manera de invitar a la conversión y a un crecimiento humano espiritual que perdure.

Desde abril 2015 Casa Cristo tiene un nuevo equipo de redentoristas: los padres Miguel A. García e Hipólito Vicéns. Somos dos sacerdotes puertorriqueños dedicados a acompañar a todas las personas que se acercan a nuestra CASA. Estamos aquí para servirles.  No queremos olvidar que el mayor peso de nuestros    retiros y talleres lo lleva un excelente equipo de laicos y laicas comprometidos con la misión redentorista. Profesionales que están siempre dispuestos a dar la milla extra para acompañar a los más necesitados. Algunos de ellos son jóvenes que trabajan en los retiros de jóvenes que nuestra CASA ofrece. También contamos con un buen equipo de voluntarios y voluntarias, sin los cuales no sería posible acoger a nuestra gente y brindarles un servicio de excelencia. A todos ellos nuestro más profundo agradecimiento.